Ciudad inteligente

Una ciudad inteligente significa más que una ciudad tecnológica, en ella se explota la creatividad y el potencial de nuevas tecnologías para afrontar los desafíos cotidianos de la vida urbana como: la inseguridad, la movilidad, la gestión de recursos hídricos y los residuos sólidos.

Las ciudades inteligentes (Smart cities), son el resultado de la necesidad cada vez más imperiosa de orientar nuestra vida hacia la sostenibilidad. Esta modalidad de ciudades se sirven de infraestructuras, innovación y tecnología para disminuir el consumo energético y reducir las emisiones de CO2.

El concepto de Ciudad Inteligente surge de la evolución de las llamadas Ciudades Digitales (2004) en España tras un trabajo que realizó el Ministerio de Industria de este país con la elaboración del primer programa de Ciudades Digitales que se abordaba en el mundo. 30 empresas de diversos sectores (telecomunicaciones, seguridad, construcción, audiovisual, electrónica de consumo, material eléctrico, informática, salud, educación, etc), junto a gobiernos de regiones y ciudades españolas, crearon la Comunidad Digital.

 

Para entrar en este rango de ciudades, se hace necesaria una suma importante de recursos: En primera instancia que la ubicación geográfica de la ciudad sea atractiva, de fácil acceso y movilidad, en segunda instancia, que exista una participación articulada entre, gobierno, empresa privada y academia: Esta unión de entidades facilita la creación y el mantenimiento de laboratorios para consolidar las ciudades inteligentes.

No existe una poción o varita mágica para volver inteligentes a las urbes, dice Jordi Hereu, pero se puede hablar de algunos ejes rectores que las pongan en el camino correcto para llegar a ello.

Algunos de estos ejes son:  voluntad colectiva, visión, política con estrategias a mediano y largo plazo, colaboración público-privada e inversión en tecnología.

Entre las condiciones que  cumplen las ciudades para ser reconocidas como ciudades inteligentes son:

 

  • Transporte: Los habitantes utilizan a diario aplicaciones que facilitan una movilidad compartida para moverse por la ciudad. Las bicicletas compartidas (ecobici), un sistema eficiente que ayuda a acelerar y descongestionar el tráfico. Estas dos medidas ayudan a optimizar los tiempos de traslado y minimizan el impacto ambiental.
  • Energías Sostenibles: Edificios residenciales, empresas y centros comerciales deben optar por el uso de energías sostenibles como la eólica y solar al igual que las instalaciones de redes de fibra óptica que garantizan la conectividad a Internet al 100%.
  • Big Data: Se hace muy presente en la instauración de proyectos y planes de desarrollo sostenible. Fomentar las industrias digitales y creativas de la región se hace una prioridad

Existen espacios muy definidos para  fomentar la convivencia, el talento y la innovación. Las ciudades inteligentes saben que para integrar territorios y mejorar la calidad de vida de las personas se hace necesaria la participación ciudadana. “La meta de estos proyectos es la creación de políticas públicas que ayuden a disminuir la brecha de desigualdad social y centrar el desarrollo económico en la innovación tecnológica”

Las ciudades inteligentes más reconocidas en el mundo son: Tokio, Londres, Nueva York, Zurich y Paris.

En América Latina todavía no encontramos una verdadera ciudad inteligente, pero lo que si existe son destellos de experiencias exitosas de municipios en diferentes temas, entre las ciudades de América Latina que llevan un proceso para convertirse en ciudad inteligente se encuentra Chiguagua (Mex) con su modelo de internet para los ciudadanos, Itau en Brasil, con su sistema de manejo de basuras sustentable y Medellín en Colombia con su sistema de movilidad.

Si las  urbes latinoamericanas quieren estar en los primeros lugares de la clasificación de ciudades inteligentes, debe trazar en su plan de gobierno metas lideradas por autoridades estatales, sumada a una  estrategia de digitalización innovadora, inclusiva y eficiente.

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