Páramo de Chingaza (Cundinamarca)

Cundinamarca, con sus 116 municipios, y 15 provincias le esta apuntando con fuerza a ser un destino turístico atractivo para todos los colombianos y visitantes extranjeros.

 

Su consolidación como destino turístico, debe estar encaminado a fortalecer la política de sostenibilidad nacional. El departamento tiene gran oportunidad para convertirse en líder en turismo sostenible en Colombia, esto debido a la variedad de biodiversidad, y la disposición que están teniendo las comunidades locales para un desarrollo sostenible.

Lo más importante para llegar a ser líderes, es la implementación de las buenas prácticas que deben ser lideradas desde la Gobernación de Cundinamarca y su secretaria de cultura y turismo (IDECUT); las universidades privadas y estatales, que tienen programas de turismo, los operadores, las agencias y todas las corporaciones y asociaciones del departamento encargadas de fortalecer y promocionar el destino turístico.

 

La administración publica y la empresa privada deben trabajar de la mano y conjuntamente crear estrategias para robustecer las políticas sostenibles y éticas, esto traerá múltiples beneficios para el departamento logrando convertirse en un destino atractivo para los viajeros del mundo, con estándares medio ambientales altos y sofisticados.

 

Es fundamental reconocer los aspectos positivos y negativos que conlleva el turismo. Por un lado, es una fuente de generación de empleo, ayuda al incremento de ingresos económicos, mejora el nivel cultural de la población local, ofrece apertura a costumbres más libres propiciando el intercambio cultural en ambos sentidos e incentiva la sensibilización de turistas y población local hacia el medio ambiente entre otros.  Por otro lado, entre sus consecuencias negativas, se observa, un incremento en el consumo de suelo, agua, energía, destrucción de paisajes, aumento de producción de residuos y aguas residuales, alteración de los ecosistemas, aumento de incendios forestales y contaminación entre otros.

 

Los resultados positivos se pueden potenciar y los negativos se pueden mitigar.

Todo esto es manejable si el departamento enfoca su turismo hacia un turismo responsable y sostenible. La Organización Mundial del Turismo (OMT) define el Turismo sostenible como “una vía hacia la gestión de todos los recursos de forma que puedan satisfacer las necesidades económicas, sociales y estéticas, respetando al mismo tiempo la integridad cultural, los procesos ecológicos esenciales, la diversidad biológica y los sistemas que sostienen la vida”.

 

Esta definición de turismo sostenible (turismo responsable, ecoturismo, turismo verde), se ha traducido en la consideración de una serie de requisitos que la OMT (1994) , los cuales considera fundamentales para la implantación de la Agenda 21  o Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la cual ha sido considerada como el plan de acción  más importante de la historia, donde la ONU propone el plan para el desarrollo sostenible en el siglo XXI haciendo un llamado para que sean los gobiernos locales los que pongan en marcha sus propios procesos encaminados a una política sostenible global.

El turismo se hace sostenible cuando principalmente se cumplen dos condiciones: por un lado, se debe asegurar el bienestar de las personas directa e indirectamente involucradas en la industria turística y, por otro lado, su funcionamiento no debe comprometer la calidad de futuras generaciones que quieran estar allí.

Según, Almenar, en su libro “La sostenibilidad del desarrollo” el desarrollo turístico deberá fundamentarse sobre criterios de sostenibilidad, es decir, ha de ser soportable ecológicamente a largo plazo, viable económicamente y equitativo desde una perspectiva ética y social para las comunidades locales.

El desarrollo sostenible es un proceso orientado que contempla una gestión global de los recursos con el fin de asegurar su durabilidad, permitiendo conservar nuestro capital natural y cultural, incluyendo las áreas protegidas. Siendo el turismo un potente instrumento de desarrollo, puede y debe participar activamente en la estrategia del desarrollo sostenible. Una buena gestión del turismo exige la sostenibilidad de los recursos de los que depende.

Entre las practicas que el departamento debe tener en cuenta para encaminarse en un verdadero turismo responsable y sostenible se encuentra:

  1. La minimización de los residuos y buen uso de ellos (reciclajes y compostajes)
  2. Conservación y gestión de la energía y agua (uso de ahorradores)
  3. Control de sustancias peligrosas.
  4. Transportes menos contaminantes.
  5. Planeamiento urbanístico y gestión del suelo.
  6. Compromiso medioambiental de las alcaldías y ciudadanos de los municipios.
  7. Diseño de programas para la sostenibilidad de cada municipio.
  8. Colaboración para el desarrollo turístico sostenible (acciones alineadas al plan sectorial de turismo).

En definitiva, si quiere Cundinamarca, ser líder el turismo verde, a nivel nacional , debe  empezar  a crecer una demanda de turismo respetuosa con el medio y con las personas, que se ajusten a los requisitos de la “Nueva cultura” (de la movilidad, energética, urbana, del agua) y que este encaminada hacia un consumo consciente, donde su interés de reducir al máximo las emisiones contaminantes que genera el viaje sea su prioridad, al igual que  valorar más el consumo local y su protección a la degradación del medio.

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